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Kit´s De Ingredientes Concentrados Brupaks

Linthwaite Birkby Bitter  Colne Valley Bitter Fixby Gold Honley Mild Black Moor Stout Special Lager India Pale Ale (IPA) West Riding Wheat Scammonden Dark                                                                                              

Los Kit´s de Ingredientes Concentrados Brupaks incluyen:
2 latas de 1,5kg de extracto de malta concentrado, una bolsa de tela con lúpulo (Añadido Opcional) y un sobre plateado de levadura
.


Si esta es la primera vez que vas a elaborar cerveza, te sugerimos leas primero todas las instrucciones enteras, hasta estar seguro de que las entiendes bien. Necesitarás en torno a una hora y media el primer día para efectuar el proceso de limpieza del material y de la cocción de la malta. Durante la siguiente semana sólo necesitarás un control de la fermentación de un par de minutos cada dos o tres días y alrededor de dos horas el ultimo día para el proceso de embotellado.

Si sigues bien las instrucciones, te sorprenderás de lo fácil que resulta hacer una buena cerveza en casa. Lo más importante de la elaboración de cerveza y que te asegurará el éxito es una perfecta limpieza de todo el material que entre en contacto con la cerveza. Segundo, deberás entender bien todos los pasos de las instrucciones y por último seguirlas bien sin salirse de ellas sobre todo en lo referente a las temperaturas y los tiempos señalados, para no cometer errores. Sugerimos también llevar un pequeño diario e ir anotando todo lo que hacemos, las cantidades y las medidas que vamos tomando, para que nos sirvan de referencia para la próxima vez que volvamos a hacer cerveza.

Como apenas existe literatura en español sobre la elaboración de la cerveza en casa, hemos hecho unas instrucciones muy completas y detalladas para poder solucionar todas las posibles preguntas o dudas que puedan surgir. Sin embargo, son fáciles de seguir y entender a pesar de que parezca un texto largo. 

Los que tengan acceso a Internet, encontrarán miles de páginas con información sobre el tema,  aunque prácticamente está todo en inglés. Habrá que buscar bajo el nombre de “home brewing”. Si a pesar de todo, tienes alguna pregunta, no dudes en ponerte en contacto con nosotros preferiblemente a través de correo electrónico (info@micromalta.com) e intentaremos ayudarte lo antes posible.


Primer día:

Limpieza y cocción de la malta e inicio de la fermentación.


Instrumentos necesarios: 

  • Cubo de fermentación con tapa
  • Junta de goma
  • Válvula de fermentación
  • Paleta  oxigenadora
  • Termómetro
  • Densímetro

+

  • Kit de ingredientes: malta, lúpulo (en bolsa de tela blanca) y levadura (sobre plateado).


Además necesitarás una olla de acero inoxidable o de esmalte, un vaso de cristal y una cuchara o espátula no metálica.

 

1.- Limpieza: 

La limpieza es probablemente la parte más sencilla pero a la vez más importante de todo el proceso de elaboración. Una buena limpieza asegura que no tendremos problemas de que se estropee la cerveza. 

Colocar en uno de los cubos un grifo, asegurándose de que el grifo queda en posición de cerrado y bien ajustado por los dos lados. Para hacerlo, desenroscar el grifo y poner la rosca por dentro. Introducir el grifo por la parte de fuera del cubo y enroscar. Llenar el cubo de agua hasta los 10 litros más o menos, añadirle 1 cucharada del polvo limpiador Chemipro Oxi por cada litro de agua (aprox. la mitad del bote) y remover para disolver el polvo. Introducir en el cubo todos los instrumentos que vamos a utilizar, bastará con dejarlo 2-5 minutos. No se necesita aclarar. 



2.- Rehidratar la levadura:

La levadura que después vamos a utilizar para la fermentación, necesitamos tenerla preparada antes. Como viene en polvo en un sobre, hay que rehidratarla. Para hacerlo, poner a calentar unos 20 cl de agua y dejar que hierva unos 5 minutos, retirar del fuego y echarla en el vaso que habíamos limpiado previamente. Dejar que se enfríe hasta que baje la temperatura hasta 27º C, utilizando para ello el termómetro previamente limpio. Espolvorear la levadura en el vaso sabiendo que nunca llegará a disolverse ya que quedará en suspensión. Tapar el vaso con film de plástico o un plato y esperar 15 minutos a que la levadura entre en actividad (se observará como burbujea ligeramente). Importante: No añadir la levadura al agua hasta que la temperatura sea la indicada. Durante este tiempo coceremos y enfriaremos la malta. Si pasado un rato vemos que el agua no se enfría lo rápido que debería, podemos poner el vaso de agua en remojo dentro del fregadero con agua fría, teniendo  cuidado de que no entre agua dentro del vaso.


3.- Cocción de la malta:

Mientras tanto en una olla de acero inoxidable o esmalte (nunca utilizar una olla de aluminio ya que reacciona con la cerveza y tomaría un mal sabor) de unos 8-10 litros de capacidad, poner a hervir 4 ó 5 litros de agua. Mientras el agua hierve introducir las latas de malta en la pila del fregadero con agua caliente durante unos 10-15 minutos para hacer más manejable su contenido, ya que es muy espeso. Si no tienes acceso a una olla tan grande, puedes hacerlo en dos de mediana capacidad (de 4-5 litros cada una) poniendo dos litros de agua en cada una de ellas observando que después quede capacidad para mezclar una lata en cada una de ellas. Pero es muy importante que si lo haces así el proceso se realice en dos ollas al mismo tiempo y nunca utilizando una sola en dos veces. 

Cuando el agua rompa a hervir, retirar del fuego la olla y separar a otra olla la mitad del agua hirviendo. Esta agua se utilizará para aprovechar el resto de malta de las latas. Abrir las latas de malta y con una cuchara mezclar el contenido de las dos latas con la mitad del agua hirviendo. Remover bien la mezcla hasta que esté totalmente disuelta. Una vez hecho esto, volver a poner la olla a fuego lento y dejar que hierva 5 minutos sin dejar de remover para evitar que el mosto se pegue al fondo de la olla. Rellenar las dos latas vacías con la mitad del agua hirviendo que habíamos sacado de la olla y remover bien para aprovechar bien la malta que queda en las latas. Poner las bolsa perforada de lúpulo/grano en una de ellas y esperar 15 minutos. Sacar la bolsa y añadir el contenido de agua de las latas a la olla donde está cociendo la malta cuando sólo queden un par de minutos de cocción. Nota: Ya que la malta ya está  lupulizada, sugerimos no añadir la bolsa de lúpulo, a no ser que le gusten las cervezas  muy amargas.


4.- Enfriar el mosto:

Este es el paso más delicado y que deberemos hacer lo más rápido posible teniendo mucho cuidado con las temperaturas a las que actuamos, ya que es ahora cuando el azúcar del mosto  es más “goloso” para algún microorganismo no deseado. Para ello actuaremos rápido y tendremos preparado el cubo de fermentación, que previamente hemos limpiado,  con unos 10 litros de agua  fría.

Retirar del fuego la olla con el mosto y enfriar lo más rápido posible. Llenaremos el fregadero o la bañera con agua fría. Se pondrá la olla en la pila para que el agua enfríe la olla por fuera, con cuidado de que no salpique y entre  agua dentro de la olla. Podemos remover el mosto con una cuchara limpia e ir cambiando el agua de alrededor por otra más fría según se va templando, durante 20 minutos. A continuación trasvasar todo el mosto al cubo de fermentación en el que habíamos puesto los 10 litros de agua. Como necesitamos que el mosto esté bien oxigenado, volcar el contenido de la olla en el cubo para que caiga desde cierta altura y despacio para que salpique mucho y se airee bien. Llenar con agua el cubo hasta la marca de los 23 litros y remover vigorosamente con la espátula oxigenadora durante varios minutos.


5.- Inicio de la fermentación:

Tomar la temperatura de esta nueva mezcla en el fermentador y cuando baje a los 25º C añadirle la levadura que previamente habíamos rehidratado. Para los kits Special Lager, añadir la levadura cuando llegue a los 20ºC. Remover durante 5-10 minutos con la espátula oxigenadora para que se airee bien la mezcla y la levadura pueda actuar correctamente.

Antes de empezar la fermentación deberemos conocer la densidad original de la cerveza. Para ello tomaremos una muestra del mosto llenando la probeta, a través del grifo del cubo, hasta tres cuartos de capacidad. Introducir el densímetro en la probeta y tomar la medida al nivel del líquido, que llegará aproximadamente a la marca del 40 (densidad original 1040). Poner la tapa al cubo de fermentación presionando a fondo para un cierre perfecto, introducir la junta en el agujero de la tapa  y en ésta la válvula de fermentación, verter en la válvula un poco de agua con una pizca de limpiador hasta la mitad más o menos y tapar la válvula con el tapón rojo sin apretar. Dejar en un lugar tranquilo, no muy luminoso y que tenga una temperatura más o menos constante entre 18 y 24ºC. Para los kits Special Lager, dejar en un sitio más fresco, a unos 12-18ºC.


6.- Fermentación:

Entre 12 y 24 horas después de haber añadido la levadura, el mosto empezará a fermentar. Se notará porque aparecerá una capa de espuma en la parte superior del mosto (es una cerveza de fermentación alta) y la válvula de fermentación empezará a burbujear. Durante los dos primeros días la fermentación será bastante intensa, se formará una capa gruesa de espuma y el agua burbujeará con mucha frecuencia. Si durante este tiempo el aire sacara de la válvula un poco de agua, bastará con limpiar el agua derramada en la tapa y añadir otro poco a la válvula para que mantenga el nivel del principio. Aunque no es muy corriente podría ocurrir que la espuma subiera tanto de nivel que llegara a la válvula y la taponara, en ese caso sacarla, limpiarla bien de espuma. Después, volver a colocar en su sitio. A partir del tercer o cuarto día, la fermentación será más lenta y disminuirá la acción del gorgoteador. La cerveza estará lista para ser embotellada cuando la fermentación haya terminado y esto se puede comprobar viendo como la válvula no produce apenas burbujas y además la lectura del densímetro  no cambia en 24 horas. Este proceso dura aproximadamente de 6 a 8 días desde que añadimos la levadura. Llegado este momento la lectura del densímetro estará normalmente entre 1005 y 1014. Después de este tiempo, 6-8 días, y que la fermentación ha terminado, no es conveniente esperar a embotellar la cerveza ya que esta tomaría mal sabor por estar en contacto con la levadura demasiado tiempo.

En caso de que la fermentación se pare y la lectura del densímetro sea todavía muy alta, 1020 por ejemplo, destapar el cubo y remover con la paleta limpia un poco la levadura del fondo, para redistribuir la levadura y volver a tapar. Esperar un par de días y volver a tomar una medida. Esto sólo debe hacerse de forma excepcional, y cuando estemos seguros de que lleva varios días sin fermentar con una medida alta en el densímetro. También, en caso de que la cerveza lleve fermentando una semana y la lectura sea alta (superior a 1016) o no se tenga tiempo de embotellarla de inmediato, se puede trasvasar al otro cubo para que ocurra una fermentación secundaria, dejando el residuo de levadura en el primer cubo. Una vez en el segundo cubo, se puede dejar unos días más, mejor si se deja a una temperatura más fresca (alrededor de 15ºC).Este proceso ayudará a que se clarifique nuestra cerveza. En caso de hacer esta operación, asegurarse de que todo está bien limpio: el segundo cubo, la tapa, el tubo de trasvasar, la válvula y el tapón, etc; limpiar bien y volver a colocar en el segundo cubo. 


MUY IMPORTANTE: No embotellar nunca si la lectura del densímetro es superior a 1016, ya que el proceso de fermentación no ha terminado y las botellas podrían estallar por la presión. Traspasar al segundo cubo, según indicado en el párrafo anterior.


Segundo día:


Trasvase y embotellado de la cerveza.

Instrumentos necesarios:


  • Cubo de embotellado
  • Tubo trasvasador de líquidos
  • Tubo rígido de embotellado
  • Cepillo limpia botellas
  • Chapas
  • Cierra botellas de palanca para chapas
  • Botellas 


Nota sobre las botellas: Lo normal es tener un juego personal de botellas que nos servirán para cada vez que hagamos una nueva producción de cerveza y nos pueden durar mucho tiempo. Las botellas han de ser de cristal, preferiblemente marrón, nunca de plástico u otro material. Además hemos de asegurarnos de que las botellas sean de vidrio retornable (como las botellas de cerveza  nacional que se utilizan en los bares, ya que son de cristal más resistente) y no de vidrio desechable (como las que venden en los supermercados, pues son mas débiles y estallarían por la presión). También se pueden utilizar botellas de champagne/cava de 75 cl ya que están hechas para soportar la presión o botellas retornables de cervezas extranjeras. Para esto lo único que necesitaremos serán unas chapas un poco más grandes. Estas chapas grandes se pueden conseguir como accesorio opcional en el club, pero el cierra botellas servirá el mismo ya que viene preparado para ello cambiando el accesorio que viene incluido. Para las botellas de champagne se pueden utilizar también tapones herméticos universales de plástico, aunque es aconsejable utilizar las chapas ya que soportan mejor la presión. Una vez elaborada la cerveza, y cuando nos la bebamos, es aconsejable aclarar las botellas para que el resto de sedimento no se quede pegado en el fondo y se seque, así evitaremos la tarea extra de rascar el sedimento la próxima vez que vayamos a embotellar cerveza.

Muy importante: no utilizar botellas de otras bebidas como vino, refrescos, leche, etc, ya que no soportarían la presión y estallarían. Utilizar sólo botellas de cerveza retornables o de cava/champagne.

La forma más sencilla de conseguir nuestro juego de botellas es comprarlas vacías en un bar pagando el depósito que el bar paga por ellas a la fábrica nacional que se las suministra o comprándoselas directamente a los camiones de reparto de cerveza  nacional que suministran a los bares.

Según el tamaño de las botellas que tengamos, calcularemos la cantidad necesaria para tenerlas preparadas antes de empezar el proceso de embotellado.


1.- Limpieza de las botellas:

Limpia primero todas las botellas con agua y jabón utilizando el cepillo si necesitaras retirar algún residuo interior de las botellas, después acláralas. Para limpiarlas, prepara en el cubo de embotellado unos 10 litros de agua con polvo limpiador en su proporción (una cucharadita por cada litro de agua) llena todas las botellas de esta solución (para su comodidad hágalo por el grifo del cubo) y déjalas reposar durante 15 minutos. Otra forma fácil de limpiar las botellas es dejarlas toda la noche sumergidas en una bañera llena de agua y un chorro de lejía. Acláralas bien por la mañana hasta que no quede ningún resto de olor a lejía. Ya no se necesitará limpiarlas con el polvo Chemipro Oxi, ya que la lejía  cumple la misma función, aunque es un poco más difícil de aclararlas ya que se tarda más en quitar el olor de la lejía. También, se pueden dejar a remojar en agua y jabón y después limpiar con Chemipro Oxi. Limpia ahora el cubo de embotellado, el tubo trasvasador, el tubo rígido, las chapas y la paleta oxigenadora. Con un poco de solución limpiadora es suficiente para ello. Una recomendación es que después de servir la cerveza de la botella, aclarar para que el sedimento no se seque en la botella ya que si no cuando queramos volver a utilizar la botella la próxima vez, será muy difícil limpiar el sedimento.


2.- Trasvase de la cerveza:

Para dejar el máximo de sedimento en el cubo de fermentación, deberemos trasvasar la cerveza al cubo de embotellado. Para ello deberemos de tener cuidado de no mover el cubo donde está la cerveza, para no agitar el sedimento. La mejor forma de trasvasar la cerveza es poner el cubo de fermentación que contiene la cerveza en un lugar alto, por ejemplo una silla. Quitar la válvula y la tapa al cubo de fermentación. Colocar un extremo del tubo flexible en el grifo del cubo de fermentación y el otro en el fondo del cubo de embotellado. Es muy importante que el tubo toque el fondo del segundo cubo ya que la cerveza  al pasar de un cubo a otro debe airearse lo menos posible. Abrir el grifo y dejar que la cerveza fluya hasta el segundo cubo. Para que la cerveza quede libre de sedimento tener cuidado de cerrar el grifo cuando la cerveza llegue en el cubo de fermentación hasta  la altura donde está el grifo, que es cuando empieza el sedimento.

Antes de trasvasar la cerveza, tomar una última medida en el densímetro, para asegurarse de que la medida está por debajo del 1010-1014, para que no haya riesgo de que las botellas estallen.


3.- Desarrollo del CO2:

Para que la cerveza desarrolle gas y espuma en un periodo corto de tiempo, será necesario añadir a la cerveza una solución de azúcar. Para ello, poner a calentar un vaso de agua y añadirle entre 115 y 140 gramos de azúcar por cada 23 litros de cerveza que hayamos hecho, según como nos guste de gasificada la cerveza. Hervir y dejar que se disuelva bien, durante unos 10 minutos. Esperar un poco a que se enfríe. Añadir esta solución a la cerveza ya trasvasada que está en el cubo de embotellado. Remover cuidadosamente con la espátula previamente limpia, sin llegar a tocar e fondo del cubo para evitar levantar el sedimento.


4.- Embotellado: 

Poner en alto el cubo de embotellado con la cerveza. Limpiar el tubo flexible que acabamos de usar. Conectar un extremo del tubo flexible en el grifo y el otro en el tubo rígido de embotellado. Introducir el tubo rígido en el fondo de la primera botella, asegurándose de que toca el fondo. Abrir el grifo, y la cerveza empezará a llenar la botella. Cuando el nivel haya alcanzado el límite de la boca, levantar el tubo rígido y el flujo de cerveza se detendrá automáticamente. Pasar a la segunda botella y así sucesivamente hasta que las llenemos todas. No llenar las botellas hasta arriba, dejar siempre unos 4 cm entre el líquido y el límite de la boca.

Colocar una chapa en la boca de la botella, manteniendo juntas las palancas del taponador y bajarlas gradualmente. Después de unas cuantas veces se adquirirá rapidez. Para terminar, si al embotellar la cerveza se han manchado las botellas por fuera, aclarar con un poco de agua.


5.- Maduración y conservación de la cerveza:

Colocar las botellas en posición vertical durante 14 días a una temperatura comprendida entre los 20 y los 23ºC (no al sol), facilitando así que se desarrolle el gas de la cerveza de forma natural. Aunque la cerveza ya está casi lista para beber, una posterior maduración de la cerveza en la botella durante cuatro semanas mejorará sensiblemente el sabor. Esta segunda maduración es importante que sea a temperatura más baja, alrededor de 12-15ºC. A esta temperatura la cerveza continuará mejorando durante unos meses y se podrá beber dentro de los 8-10 meses posteriores a la fecha de embotellado. Siempre que las botellas se mantengan constantemente a una temperatura fresca y resguardadas de la luz, la cerveza nos podrá durar perfectamente un par de años.


Glosario de términos

Cubo de fermentación/ Cubo de embotellado

Cubos de polietileno de alta densidad específicos para alimentación. Son iguales y utilizaremos uno para que la cerveza fermente y el otro para trasvasar la cerveza y que quede el sedimento en el fondo, así tendremos una cerveza más limpia. Los grifos facilitan trasvasar el líquido de un cubo a otro. Sólo lleva tapa el cubo de fermentación.

Válvula de fermentación o gorgoteador

De plástico, con forma de burbujas y tapa roja. Sirve para indicarnos como evoluciona la fermentación. La fermentación es un proceso en el que el azúcar (de la malta) se transforma en alcohol y anhídrido carbónico (CO2 , un gas) por acción de la levadura. La válvula de fermentación permite que el anhídrido carbónico salga del recipiente y, al mismo tiempo, impide que el aire entre en contacto con el mosto ya que el contacto con el aire durante la fermentación puede alterar el sabor final de la cerveza. Los primeros días la fermentación es más intensa y por eso burbujea más. Cuando la fermentación termina, apenas sale ya gas.

Espátula oxigenadora

Para que la levadura actúe necesita una gran cantidad de oxígeno. La paleta con agujeros sirve para que se airee bien el mosto.

Tubo rígido de embotellado

Sirve para trasvasar la cerveza del cubo de embotellado hasta cada botella. Al final del tubo hay una pequeña válvula que cuando se levanta del fondo y no toca la botella detiene el flujo y así podemos pasar a la siguiente botella sin manchar y de forma fácil. Sugerimos practicar antes con agua.

Termómetro

Las distintas temperaturas a las que debe ocurrir cada paso de la elaboración de la cerveza son muy importantes. El termómetro nos ayuda a seguir cada fase a su temperatura adecuada y a evitar errores.

Junta de goma

Se coloca en el agujero de la tapa del cubo de fermentación. Encima se coloca la válvula de fermentación.

Densímetro

Es un instrumento similar a un termómetro que mide la densidad original de la cerveza, y sirve para varias cosas: para  calcular el contenido alcohólico que va a tener la cerveza y lo que es más importante, nos dice si la fermentación ha terminado y podemos embotellar la cerveza. La forma en que funciona el densímetro es la siguiente: la escala compara la densidad del líquido en comparación con la del agua. El agua tiene una densidad original de 1000. El mosto, que es el agua con la malta disuelta tiene por tanto un poco más al ser un líquido más pesado. En nuestro caso, alrededor de 1040. Según va fermentando la cerveza, el azúcar del mosto, por la acción de la levadura, se va transformando en alcohol, que es más ligero. Por eso la densidad va bajando hasta llegar normalmente a 1005-1012. Cuando termina de fermentar, la medida del densímetro ya es estable y no varía de un día para otro. Es muy importante utilizar el densímetro para saber cuando ha terminado la fermentación y cuando podemos embotellar la cerveza. Si la embotelláramos antes de que terminara, las botellas estallarían porque al estar cerradas no se podría contener la presión del anhídrido carbónico que se produce mientras fermenta. Para observar los datos en el densímetro hay que rellenar la probeta de líquido a través del grifo e introducir el densímetro para ver la lectura.

Chemipro oxi – Polvo limpiador

La limpieza es lo más importante de todo el proceso de elaboración de la cerveza. Si se visita una fábrica de cerveza se dará cuenta de que todo está impecablemente limpio. Mientras se elabora la cerveza y está en contacto con el aire y con los instrumentos que utilizamos, cualquier microorganismo no deseado puede estropear la cerveza. Por eso insistimos en la importancia de la limpieza de todo lo que entre en contacto con la cerveza. Si no se tuviese chemipro oxi, se puede utilizar lejía, pero tiene el inconveniente de que es bastante difícil aclarar los instrumentos y hacer desaparecer totalmente el olor de la misma.

Mosto

Es la solución de agua y malta antes de que fermente. Una vez que este líquido ha fermentado, se llama cerveza.

Extracto de malta

Utilizar extracto de malta es lo que hace fácil elaborar cerveza en casa por primera vez, ya que eliminamos el proceso más laborioso de cocer la malta en grano. Este proceso lleva bastante tiempo y se necesita tener más equipo. El extracto de malta es simplemente la malta ya cocida con lúpulo a la que se le ha quitado agua por medio de evaporación y tiene consistencia de syrup. Lo que hacemos al añadirle agua y cocerla durante unos minutos es devolverla a su estado original. Los kits que ofrecemos son los mejores que existen en el mercado  e incluyen 3 kg de extracto de malta. Existen otros kits más baratos de 1,5 o 1,8 kg que necesitan añadido de varios kilos de azúcar en la cocción para suplir la falta de materia fermentable, con el resultado de una cervezas muy ligeras, sin apenas sabor y un poco asidradas. Los kits ingleses de Brupaks son “todo malta”, no necesitan el añadido de azúcar y están considerados como los mejores del mercado.

Lúpulo

Viene en una  bolsa de gasa. Es lo que le da a la cerveza su característico sabor y aroma amargo. Se puede percibir si se huelen unos pellets en la mano. No es necesario utilizarlos en el proceso, pero si se quiere un aroma mayor de lúpulo, se puede añadir unos pellets mientras se cuece la malta. También, se pueden añadir en el cubo de fermentación el tercer día para dar un mayor aroma. 

Agua

Si el agua del grifo es buena para beber, entonces es buena para hacer cerveza y no necesita ningún tipo de tratamiento. En las zonas en las que el agua sea muy dura, tenga sabor a cloro, u otro sabor extraño, conviene hervirla antes, dejarla reposar y cambiarla de recipiente para dejar las sales en el fondo. Una vez hecho esto, remover bien para oxigenarla.

Chapas

La chapas que vienen con el kit sirven para botellas de 25, 30, 33 y 50 cl. Si se quiere utilizar botellas más grandes, de 75 cl de cava/champagne, es necesario utilizar unas chapas más grandes con un obturador de plástico. Se pueden conseguir a través del Club.

errores mas frecuentes

  • La cerveza se ha infectado por no limpiar bien el equipo. Tomará un sabor y aroma desagradable e incluso puede formarse una pequeña capa blanca en la superficie de la cerveza.
  • El mosto se derrama mientras hierve por cocer la malta a fuego fuerte; por dejar la tapa puesta o por no vigilar la olla. El único problema es que es bastante difícil de limpiar.
  • Empezar el proceso de cocción o de embotellado sin tener todos los instrumentos necesarios preparados.
  • Hervir el fuego a más graduación de lo indicado o más tiempo, se nos puede estropear y tirar o puede dejarnos un sabor muy tostado.
  • Embotellar la cerveza demasiado pronto: botellas que explotan.
  • Embotellar la cerveza demasiado tarde: la cerveza toma un mal sabor.
  • Añadir demasiado azúcar antes del embotellado: botellas que explotan o cerveza demasiado gasificada.
  • La densidad no baja después de una semana hasta menos de 1014. Falta oxígeno. Antes de añadir la levadura asegurarse de que con la espátula oxigenadora se revuelve vigorosamente durante varios minutos el mosto para que haya suficiente oxígeno y pueda fermentar bien.
  • La cerveza no tiene gas o fuerza. Posibles motivos: porque se ha añadido menos azúcar del recomendado; porque la fermentación ha sido a una temperatura demasiado baja; porque la cerveza no se ha embotellado tan pronto como ha terminado la fermentación y se ha dejado en el recipiente unos días; o porque no se ha dejado madurar la cerveza entre 20 y 30ºC durante 15 días después de embotellarla.
  • La fermentación no empieza: el mosto está demasiado frío y la levadura no desarrolla el proceso de fermentación o porque el mosto está demasiado caliente y ha deteriorado la levadura.

Fin

En estas  instrucciones hemos incluido la forma más sencilla para empezar a elaborar cerveza, pero también disponemos de otras formas de hacer cerveza: más variedad de estilos de cerveza, kits intermedios que incluyen una parte de malta en grano y lúpulo y finalmente todos los ingredientes para elaborar cerveza “todo grano”, en los que se realiza todo el proceso de elaboración igual que en las fábricas. Solicitar catálogo completo.

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