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Si esta es la primera vez que vas a elaborar
cerveza, te sugerimos leas primero todas las instrucciones
hasta estar seguro de que las entiendes bien. Necesitarás
en torno a una hora y media el primer día para efectuar el proceso de
esterilización del material y de la cocción de la malta. Durante
la siguiente semana sólo necesitarás un control de la fermentación
de un par de minutos cada dos o tres días y alrededor de dos horas el
ultimo día para el proceso de embotellado.
Si sigues bien las instrucciones, te sorprenderás
de lo fácil que resulta hacer una buena cerveza en
casa. Lo más importante de la elaboración de
cerveza y que te asegurará el éxito es una
perfecta limpieza y esterilización de todo el material
que entre en contacto con la cerveza. Segundo, deberás
entender bien todos los pasos de las instrucciones y por último
seguirlas bien sin salirse de ellas sobre todo en lo referente
a las temperaturas y los tiempos señalados, para no
cometer errores. Sugerimos también llevar un pequeño
diario e ir anotando todo lo que hacemos, las cantidades
y las medidas que vamos tomando, para que nos sirvan de referencia
para la próxima vez que volvamos a hacer cerveza.
Como apenas existe literatura en español sobre la elaboración
de la cerveza en casa, hemos hecho unas instrucciones muy
completas y detalladas para poder solucionar todas las posibles
preguntas o dudas que puedan surgir. Sin embargo, son fáciles
de seguir y entender a pesar de que parezca un texto largo.
Los que tengan acceso a Internet, encontrarán miles
de páginas con información sobre el tema, aunque
practicamente está todo en inglés. Habrá
que buscar bajo el nombre de "home brewing". Si
a pesar de todo, tienes alguna pregunta, no dudes en ponerte
en contacto con nosotros preferiblemente a través de
correo electrónico (info@micromalta.com) e intentaremos
ayudarte lo antes posible. |
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Primer
día
Limpieza y esterilización,cocción
de la malta e inicio de la fermentación.
| Instrumentos necesarios: |
Cubo de fermentación
con tapa
Junta de goma
Válvula de fermentación
Paleta oxigenadora
Termómetro
Densímetro
más, Kit de ingredientes: malta, lúpulo
y levadura.
Además necesitarás una olla de acero inoxidable,
un vaso de cristal y una cuchara o espátula no
metálica. |
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1.
Limpieza y esterilización
La esterilización es probablemente la parte más
sencilla pero a la vez más importante de todo el
proceso de elaboración. Una buena esterilización
asegura que no tendremos problemas de que se estropee la
cerveza. Enroscar en uno de los cubos un grifo, asegurándose
de que el grifo queda en posición de cerrado y bien
ajustado por los dos lados. Llenar el cubo de agua hasta
los 20 litros más o menos, añadirle dos cucharaditas
del polvo esterilizador Bruclean por cada 5 litros de agua
y remover para disolver el polvo. Introducir en el cubo
todos los instrumentos que vamos a utilizar, bastará con
dejarlo 15-20 minutos y después aclararemos todo
bien con agua limpia.
2.
Rehidratar la levadura
La levadura que después vamos a utilizar para la fermentación,
necesitamos tenerla preparada antes. Como viene en polvo en
un sobre, hay que rehidratarla. Para hacerlo, poner a calentar
unos 20 cl de agua y dejar que hierva unos 10-15 minutos,
retirar del fuego y echarla en el vaso que habíamos
esterilizado previamente. Dejar que se enfrie hasta que baje
la temperatura hasta 38-40º C, utilizando para ello el
termómetro previamente esterilizado. Espolvorear la
levadura en el vaso sabiendo que nunca llegará a disolverse
ya que quedará en suspensión. Tapar el vaso
con film de plástico o un plato y esperar 20-30 minutos
a que la levadura entre en actividad (se observará
como burbujea ligeramente). Importante: No añadir la
levadura al agua hasta que la temperatura sea la indicada.
Durante este tiempo coceremos y enfriaremos la malta.
3. Cocción de la
malta
Mientras tanto en una olla de acero inoxidable o esmalte (nunca
utilizar una olla de aluminio ya que reacciona con la cerveza
y tomaría un mal sabor) de unos 8-10 litros de capacidad,
poner a hervir 4 ó 5 litros de agua. Mientras el agua
hierve introducir las latas de malta en la pila del fregadero
con agua caliente durante unos 10-15 minutos para hacer más
manejable su contenido, ya que es muy espeso. Si tienes una
olla más grande (de las de 17 litros), se puede poner
a hervir más cantidad de agua, unos 10-12 litros ya
que cuanto más se aproxime la cantidad hervida a la
cantidad de cerveza final, mejor. Si por el contrario, no
tienes acceso a una olla tan grande, puedes hacerlo en dos
de mediana capacidad ( de 4-5 litros cada una) poniendo dos
litros de agua en cada una de ellas observando que después
quede capacidad para mezclar una lata en cada una de ellas.
Pero es muy importante que si lo haces así el proceso
se realice en dos ollas al mismo tiempo y nunca utilizando
una sola en dos veces. Es preferible hacerlo en una sola olla.
Cuando el agua rompa a hervir, retirar del fuego la olla
y separar a otra olla la mitad del agua hirviendo. Esta
agua se utilizará para aprovechar el resto de malta
de las latas. Abrir las latas de malta y con una cuchara
mezclar el contenido de las dos latas con la mitad del
agua hirviendo. Remover bien la mezcla hasta que esté totalmente
disuelta. Una vez hecho esto, volver a poner la olla a
fuego lento y dejar que hierva 8-12 minutos sin dejar de
remover para evitar que el mosto se pegue al fondo de la
olla. Rellenar las dos latas vacías con la mitad
del agua hirviendo que habíamos sacado de la olla
y remover bien para aprovechar bien la malta que queda
en las latas. Poner las bolsas perforadas de grano y/o
lúpulo en una de ellas y esperar 12-14 minutos.
Sacar las bolsas y añadir el contenido de agua de
las latas a la olla donde está cociendo la malta
cuando sólo queden un par de minutos de cocción.
4. Enfriar el mosto
Este es el paso más delicado y que deberemos hacer
lo más rápido posible teniendo mucho cuidado
con las temperaturas a las que actuamos, ya que es ahora cuando
el azúcar del mosto es más "goloso"
para algún microorganismo no deseado. Para ello actuaremos
rápido y tendremos preparado el cubo de fermentación,
que previamente hemos limpiado y esterilizado, con unos 10
litros de agua fría.
Retirar del fuego la olla con el mosto y enfriar lo más
rápido posible. Llenaremos el fregadero o la bañera
con agua fría. Se pondrá la olla en la pila
para que el agua enfrie la olla por fuera, con cuidado de
que no salpique y entre agua dentro de la olla. Podemos remover
el mosto con una cuchara esterilizada e ir cambiando el agua
de alrededor por otra más fría según
se va templando, durante 20 minutos. A continuación
trasvasar todo el mosto al cubo de fermentación en
el que habíamos puesto los 10 litros de agua. Como
necesitamos que el mosto esté bien oxigenado, volcar
el contenido de la olla en el cubo para que caiga desde cierta
altura y despacio para que salpique mucho y se airee bien.
Llenar con agua el cubo hasta la marca de los 23 litros y
remover.
5. Inicio de la fermentación
Tomar la temperatura de esta nueva mezcla en
el fermentador y cuando baje a los 25º C añadirle
la levadura que previamente habíamos rehidratado.
Para los kits West Riding Wheat y Special Lager, añadir
la levadura cuando llegue a los 20ºC. Remover durante
5-10 minutos con la espátula oxigenadora para que
se airee bien la mezcla y la levadura pueda actuar correctamente.
Antes de empezar la fermentación deberemos conocer la densidad original
de la cerveza. Para ello tomaremos una muestra del mosto llenando la probeta,
a través del grifo del cubo, hasta tres cuartos de capacidad. Introducir
el densímetro en la probeta y tomar la medida al nivel del líquido,
que llegará aproximadamente a la marca del 40 (densidad original 1040).
Poner la tapa al cubo de fermentación presionando a fondo para un cierre
perfecto, introducir la junta en el agujero de la tapa y en ésta la válvula
de fermentación, verter en la válvula un poco de agua con una
pizca de esterilizador hasta la mitad más o menos y tapar la válvula
con el tapón rojo sin apretar. Dejar en un lugar tranquilo, no muy luminoso
y que tenga una temperatura más o menos constante entre 18 y 20ºC.
Para los kits West Riding Wheat y Special Lager, dejar en un sitio más
fresco, a unos 14-18ºC.
6. Fermentación
Entre 12 y 24 horas después de haber añadido
la levadura, el mosto empezará a fermentar. Se notará porque
aparecerá una capa de espuma en la parte superior
del mosto (es una cerveza de fermentación alta) y
la válvula de fermentación empezará a
burbujear. Durante los dos primeros días la fermentación
será bastante intensa, se formará una capa
gruesa de espuma y el agua burbujeará con mucha frecuencia.
Si durante este tiempo el aire sacara de la válvula
un poco de agua, bastará con limpiar el agua derramada
en la tapa y añadir otro poco a la válvula
para que mantenga el nivel del principio. Aunque no es muy
corriente podría ocurrir que la espuma subiera tanto
de nivel que llegara a la válvula y la taponara, en
ese caso sacarla, limpiarla bien de espuma y esterilizarla
de nuevo. Después, volver a colocar en su sitio. A
partir del tercer o cuarto día, la fermentación
será más lenta y disminuirá la acción
del gorgoteador. Tomaremos una muestra diaria de la cerveza
por el grifo para controlar la fermentación con el
densímentro, como hicimos al principio. La cerveza
estará lista para ser embotellada cuando la fermentación
haya terminado y esto se puede comprobar viendo como la válvula
no produce apenas burbujas y además la lectura del
densímetro no cambia en 24 horas. Este proceso dura
aproximadamente de 6 a 8 días desde que añadimos
la levadura. Llegado este momento la lectura del densímetro
estará normalmente entre 1005 y 1014. Después
de este tiempo, 6-8 días, y que la fermentación
ha terminado, no es conveniente esperar a embotellar la cerveza
ya que esta tomaría mal sabor por estar en contacto
con la levadura demasiado tiempo.
En caso de que la fermentación se pare y la lectura
del densímetro sea todavía muy alta, 1020
por ejemplo, destapar el cubo y remover con la paleta esterilizada
un poco la levadura del fondo, para redistribuir la levadura
y volver a tapar. Esperar un par de días y volver
a tomar una medida. Esto sólo debe hacerse de forma
excepcional, y cuando estemos seguros de que lleva varios
días sin fermentar con una medida alta en el densímetro.
También, en caso de que la cerveza lleve fermentando
una semana y no se tenga tiempo de embotellarla de inmediato,
se puede trasvasar al otro cubo, dejando el residuo de
levadura en el primer cubo. Una vez en el segundo cubo,
se puede dejar sin problema más de una semana. En
caso de hacer esta operación, asegurarse de que
todo está bien limpio y esterilizado: el segundo
cubo, la tapa, el tubo de trasvasar, la válvula
y el tapón, etc; limpiar bien y esterilizar al volver
a colocar en el segundo cubo.
| MUY IMPORTANTE:
No embotellar nunca si la lectura del densímetro
es superior a 1010-1016, ya que el proceso de fermentación
no ha terminado y las botellas podrían estallar
por la presión. |
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Segundo
día
Trasvase y embotellado de la cerveza.
| Instrumentos necesarios: |
Cubo de embotellado
Tubo trasvasador de líquidos
Tubo rígido de embotellado
Cepillo limpiabotellas
Chapas
Cierra botellas de palanca para chapas
Botellas |
| Nota sobre las botellas:
Lo normal es tener un juego personal de botellas que
nos servirán para cada vez que hagamos una nueva
producción de cerveza y nos pueden durar mucho
tiempo. Las botellas han de ser de cristal, preferiblemente
marrón, nunca de plástico u otro material.
Además hemos de asegurarnos de que las botellas
sean de vidrio retornable (como las botellas de cerveza
nacional que se utilizan en los bares, ya que son de
cristal más resistente) y no de vidrio desechable
(como las que venden en los supermercados, pues son
mas débiles y estallarían por la presión).
También se pueden utilizar botellas de champagne/cava
de 75 cl ya que están hechas para soportar la
presión o botellas retornables de cervezas extranjeras.
Para esto lo único que necesitaremos serán
unas chapas un poco más grandes. Estas chapas
grandes se pueden conseguir como accesorio opcional
en el club, pero el cierra botellas servirá el
mismo ya que viene preparado para ello cambiando el
accesorio que viene incluido. Para las botellas de champagne
se pueden utilizar también tapones herméticos
universales de plástico, aunque es aconsejable
utilizar las chapas ya que soportan mejor la presión.
Una vez elaborada la cerveza, y cuando nos la bebamos,
es aconsejable aclarar las botellas para que el resto
de sedimento no se quede pegado en el fondo y se seque,
así evitaremos la tarea extra de rascar el sedimento
la próxima vez que vayamos a embotellar cerveza. |
| MUY IMPORTANTE:
no utilizar botellas de otras bebidas como vino, refrescos,
leche, etc, ya que no soportarían la presión
y estallarían. Utilizar sólo botellas
de cerveza retornables o de cava/champagne.
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La forma más sencilla de conseguir nuestro juego de
botellas es comprarlas vacías en un bar pagando el
depósito que el bar paga por ellas a la fábrica
nacional que se las suministra o comprándoselas directamente
a los camiones de reparto de cerveza nacional que suministran
a los bares.
Según el tamaño de las botellas que tengamos,
calcularemos la cantidad necesaria para tenerlas preparadas
antes de empezar el proceso de embotellado.
1. Limpieza y esterilización
de las botellas
Limpia primero todas las botellas con agua y jabón
utilizando el cepillo si necesitaras raetirar algún
residuo interior de las botellas, después acláralas.
Para esterilizarlas, prepara en el cubo de embotellado unos
25 litros de agua con polvos esterilizadores en su proporción
(dos cucharaditas por cada cinco litros de agua) llena todas
las botellas de esta solución (para su comodidad hágalo
por el grifo del cubo) y déjalas reposar durante 15
minutos. Acláralas después con agua y ya estarán
listas para el embotellado. Otra forma fácil de limpiar
y esterilizar las botellas es dejarlas toda la noche sumergidas
en una bañera llena de agua y un chorro de lejía.
Acláralas bien por la mañana hasta que no quede
ningún resto de olor a lejía. Ya no se necesitará
esterilizarlas con el polvo Bruclean, ya que la lejía
cumple al misma función, aunque es un poco más
difícil de aclararlas ya que se tarda más en
quitar el olor de la lejía. También, se pueden
dejar a remojar en agua y jabón y después esterilizar
con Bruclean. Esteriliza ahora el cubo de embotellado, el
tubo trasvasador, el tubo rígido, las chapas y la paleta
oxigenadora. Con un poco de solución estéril
es suficiente para ello. Una recomendación es que después
de servir la cerveza de la botella, aclarar para que el sedimento
no se seque en la botella ya que si no cuando queramos volver
a utilizar la botella la próxima vez, será muy
dificil limpiar el sedimento.
2. Trasvase de la cerveza
Para dejar el máximo de sedimento en el
cubo de fermentación, deberemos trasvasar la cerveza
al cubo de embotellado. Para ello deberemos de tener cuidado
de no mover el cubo donde está la cerveza, para no
agitar el sedimento. La mejor forma de trasvasar la cerveza
es poner el cubo de fermentación que contiene la cerveza
en un lugar alto, por ejemplo una silla. Quitar la válvula
y la tapa al cubo de fermentación. Colocar un extremo
del tubo flexible en el grifo del cubo de fermentación
y el otro en el fondo del cubo de embotellado. Es muy importante
que el tubo toque el fondo del segundo cubo ya que la cerveza
al pasar de un cubo a otro debe airearse lo menos posible.
Abrir el grifo y dejar que la cerveza fluya hasta el segundo
cubo. Para que la cerveza quede libre de sedimento tener cuidado
de cerrar el grifo cuando la cerveza llegue en el cubo de
fermentación hasta la altura donde está el grifo,
que es cuando empieza el sedimento.
Antes de trasvasar la cerveza, tomar una última medida
en el hidrómetro, para asegurarse de que la medida
está por debajo del 1010, para que no haya riesgo de
que las botellas estallen.
3. Desarrollo del CO2
Para que la cerveza desarrolle gas y espuma
en un periodo corto de tiempo, será necesario añadir
a la cerveza una solución de azúcar. Para ello,
poner a calentar un vaso de agua y añadirle entre 115
y 140 gramos de azúcar por cada 23 litros de cerveza
que hayamos hecho, según como nos guste de gasificada
la cerveza. Hervir y dejar que se disuelva bien, durante unos
10 minutos. Esperar un poco a que se enfrie. Añadir
esta solución a la cerveza ya trasvasada que está
en el cubo de embotellado. Revolver con mucho cuidado con
la paleta previamente esterilizada.
4. Embotellado
Poner en alto el cubo de embotellado con la cerveza.
Limpiar y esterilizar el tubo flexible que acabamos de usar.
Conectar un extremo del tubo flexible en el grifo y el otro
en el tubo rígido de embotellado. Introducir el tubo
rígido en el fondo de la primera botella, asegurándose
de que toca el fondo. Abrir el grifo, y la cerveza empezará
a llenar la botella. Cuando el nivel haya alcanzado el límite
de la boca, levantar el tubo rígido y el flujo de cerveza
se detendrá automaticamente. Pasar a la segunda botella
y así sucesivamente hasta que las llenemos todas. No
llenar las botellas hasta arriba, dejar siempre unos 4 cm
entre el líquido y el límite de la boca.
Colocar una chapa en la boca de la botella, manteniendo juntas
las palancas del taponador y bajarlas gradualmente. Después
de unas cuantas veces se adquirirá rapidez. Para terminar,
si al embotellar la cerveza se han manchado las botellas por
fuera, aclarar con un poco de agua.
5. Maduración y conservación
de la cerveza
Colocar las botellas en posición vertical
durante 14 días a una temperatura comprendida entre
los 20 y los 30ºC, facilitando así que se desarrolle
el gas de la cerveza de forma natural. Aunque la cerveza ya
está casi lista para beber, una posterior maduración
de la cerveza en la botella durante dos semanas mejorará
sensiblemente el sabor. Esta segunda maduración es
importante que sea a temperatura más baja, alrededor
de 12-15ºC. A esta temperatura la cerveza continuará
mejorando durante unos meses y se podrá beber dentro
de los 8-10 meses posteriores a la fecha de embotellado, siempre
que las botellas se mantengan constantemente a esta temperatura
fresca y resguardadas de la luz. |
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Glosario de términos
Cubo
de fermentación / Cubo de embotellado
Cubos de polietileno de alta densidad específicos
para alimentación. Son iguales y utilizaremos uno para
que la cerveza fermente y el otro para trasvasar la cerveza
y que quede el sedimento en el fondo, así tendremos
una cerveza más limpia. Los grifos facilitan trasvasar
el líquido de un cubo a otro.
Válvula de fermentación
o gorgoteador
Sirve para indicarnos como evoluciona la fermentación.
La fermentación es un proceso en el que el azúcar
(de la malta) se transforma en alcohol y anhídrido
carbónico (CO2 , un gas) por acción
de la levadura. La válvula de fermentación
permite que el anhídrido carbónico salga del
recipiente y, al mismo tiempo, impide que el aire entre
en contacto con el mosto ya que el contacto con el aire
durante la fermentación puede alterar el sabor final
de la cerveza. Los primeros días la fermentación
es más intensa y por eso burbujea más. Cuando
la fermentación termina, apenas sale ya gas.
Espátula oxigenadora
Para que la levadura actúe necesita una
gran cantidad de oxígeno. La paleta con agujeros
sirve para que se airee bien el mosto.
Tubo rígido de
embotellado
Sirve para trasvasar la cerveza del cubo de embotellado
hasta cada botella. Al final del tubo hay una pequeña
válvula que cuando se levanta del fondo y no toca
la botella detiene el flujo y así podemos pasar a
la siguiente botella sin manchar y de forma fácil.
Sugerimos practicar antes con agua.
Termómetro
Las distintas temperaturas a las que debe ocurrir
cada paso de la elaboración de la cerveza son muy
importantes. El termómetro nos ayuda a seguir cada
fase a su temperatura adecuada y a evitar errores.
Densímetro
Es un instrumento similar a un termómetro
que mide la densidad original de la cerveza, y sirve para
varias cosas: para calcular el contenido alcohólico
que va a tener la cerveza y lo que es más importante,
nos dice si la fermentación ha terminado y podemos
embotellar la cerveza. La forma en que funciona el densímetro
es la siguiente: la escala compara la densidad del líquido
en comparación con la del agua. El agua tiene una
densidad original de 1000. El mosto, que es el agua con
la malta disuelta tiene por tanto un poco más al
ser un líquido más pesado. En nuestro caso,
alrededor de 1040. Según va fermentando la cerveza,
el azúcar del mosto, por la acción de la levadura,
se va transformando en alcohol, que es más ligero.
Por eso la densidad va bajando hasta llegar normalmente
a 1005-1010. Cuando termina de fermentar, la medida del
densímetro ya es estable y no varía de un
día para otro. Es muy importante utilizar el densímetro
para saber cuando ha terminado la fermentación y
cuando podemos embotellar la cerveza. Si la embotelláramos
antes de que terminara, las botellas estallarían
porque al estar cerradas no se podría contener la
presión del anhídrido carbónico que
se produce mientras fermenta. Para observar los datos en
el densímetro hay que rellenar la probeta de líquido
a través del grifo e introducir el densímetro
para ver la lectura.
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Bruclean
Polvo esterilizador
La limpieza y esterilización es
lo más importante de todo el proceso de elaboración
de la cerveza. Si se visita una fábrica de cerveza
se dará cuenta de que todo está impecablemente
limpio. Mientras se elabora la cerveza y está en
contacto con el aire y con los instrumentos que utilizamos,
cualquier microorganismo no deseado puede estropear la cerveza.
Por eso insistimos en la importancia de la esterilización
de todo lo que entre en contacto con la cerveza. Bruclean
es un producto que se utiliza en las fábricas de
cerveza y que se aclara de forma muy fácil. Si no
se tuviese Bruclean, se puede utilizar lejía, pero
tiene el inconveniente de que es bastante difícil
aclarar los instrumentos y hacer desaparecer totalmente
el olor de la misma.
Mosto
Es la solución de agua y malta antes de
que fermente. Una vez que este líquido ha fermentado,
se llama cerveza.
Extracto de malta
Utilizar extracto de malta es lo que hace fácil
elaborar cerveza en casa por primera vez, ya que eliminamos
el proceso más laborioso de cocer la malta en grano.
Este proceso lleva bastante tiempo y se necesita tener más
equipo. El extracto de malta es simplemente la malta ya
cocida con lúpulo a la que se le ha quitado agua
por medio de evaporación y tiene consistencia de
syrup. Lo que hacemos al añadirle agua y cocerla
durante unos minutos es devolverla a su estado original.
Los kits que ofrecemos son los mejores que existen en el
mercado e incluyen 3 kg de extracto de malta. Existen otros
kits más baratos de 1,5 o 1,8 kg que necesitan añadido
de varios kilos de azúcar en la cocción para
suplir la falta de materia fermentable, con el resultado
de una cervezas muy ligeras, sin apenas sabor y un poco
asidradas. Los kits ingleses de Brupaks son "todo malta",
no necesitan el añadido de azúcar y están
considerados como los mejores del mercado.
Lúpulo
Es lo que le da a la cerveza su característico
sabor y aroma amargo. Se puede percibir si se huelen unos
pellets en la mano. No es necesario utilizarlos en el proceso,
pero si se quiere un aroma mayor de lúpulo, se puede
añadir unos pellets mientras se cuece la malta. También,
se pueden añadir en el cubo de fermentación
el tercer día para dar un mayor aroma.
Agua
Si el agua del grifo es buena para beber, entonces
es buena para hacer cerveza y no necesita ningún
tipo de tratamiento. En las zonas en las que el agua sea
muy dura, tenga sabor a cloro, u otro sabor extraño,
conviene hervirla antes, dejarla reposar y cambiarla de
recipiente para dejar las sales en el fondo. Una vez hecho
esto, remover bien para oxigenarla.
Chapas
La chapas que vienen con el kit sirven para botellas de 25,
30, 33 y 50 cl. Si se quiere utilizar botellas más
grandes, de 75 cl de cava/champagne, es necesario utilizar
unas chapas más grandes con un obturador de plástico.
Se pueden conseguir a través del Club. |
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| Errores
mas frecuentes
La cerveza se ha infectado por no esterilizar
bien el equipo. Tomará un sabor y aroma desagradable
e incluso puede formarse una pequeña capa blanca
en la superficie de la cerveza.
El mosto se derrama mientras hierve por
cocer la malta a fuego fuerte; por dejar la tapa puesta
o por no vigilar la olla. El único problema es
que es bastante difícil de limpiar.
Empezar el proceso de cocción
o de embotellado sin tener todos los instrumentos necesarios
preparados.
Embotellar la cerveza demasiado pronto:
botellas que explotan.
Embotellar la cerveza demasiado tarde:
la cerveza toma un mal sabor.
Añadir demasiado azúcar
antes del embotellado: botellas que explotan o cerveza
demasiado gasificada.
La cerveza no tiene gas o fuerza. Posibles
motivos: porque se ha añadido menos azúcar
del recomendado; porque la fermentación ha sido
a una temperatura demasiado baja; porque la cerveza no
se ha embotellado tan pronto como ha terminado la fermentación
y se ha dejado en el recipiente unos días; o porque
no se ha dejado madurar la cerveza entre 20 y 30ºC
durante 15 días después de embotellarla.
La fermentación no empieza: el mosto
está demasiado frío y la levadura no desarrolla
el proceso de fermentación o porque el mosto está
demasiado caliente y ha deteriorado la levadura.
Fin
Como dice la regla de oro de la asociación
americana de elaboradores de cerveza en casa, "Relax.
Don´t worry. Have a homebrew", algo así
como relájate, no te preocupes y bebe una cerveza
hecha en casa.
Es muy fácil hacer cerveza, sólo tienes
que ponerte a ello y en poco tiempo verás los resultados.Y
como dice otro de sus lemas: "Homebrewing. It isn´t
Rocket Science. Unless you want it to be". Hacer
cerveza en casa no es "ciencia espacial" (o
sea algo difícil), a menos que tu quieras. Tú
decides cuanto tiempo y esfuerzo quieres dedicarle. En
este primer catálogo hemos incluido la forma más
sencilla para empezar a elaborar cerveza, pero pronto
pondremos a tu disposición nuevas formas de hacer
cerveza: más variedad de estilos de cerveza, kits
intermedios que incluyen una parte de malta en grano y
lúpulo y finalmente todos los ingredientes para
elaborar cerveza "todo grano", en los que se
realiza todo el proceso de elaboración igual que
en las fábricas. Podremos diseñar nuestras
propias cervezas o seguir las recetas de nuestras cervezas
favoritas eligiendo los ingredientes necesarios.
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